Obama Out

El pasado treinta de abril, el aún presidente de los Estados Unidos, Barack H. Obama, ofreció un discurso frente a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, siendo éste su octavo y último discurso después de los ocho años en lo que ha liderado la política aplicada por la Casa Blanca.

Si bien el discurso (el que pueden ver aquí) fue bastante laxo con todas las bromas incluidas a la cultura pop contemporánea -aun haciendo diversas referencias políticas y hablando sobre su visión acerca del futuro presidente de los Estados Unidos- y, por supuesto, sobre la libertad de prensa, el discurso de Obama bien puede ser guardado junto a discursos épicos como los de Martin Luther King Jr., Luis Donaldo Colosio, Hugo Chávez, Nelson Mandela,  Salvador Allende o Fidel Castro, pues nos dejó ver no al presidente de los EE. UU., sino a Barack Hussain Obama, el personaje que por ocho años fue el hombre más poderoso del mundo, uno de los hombres con más influencia a nivel mundial de los últimos veinte años y próximo a ser couch commander, pues, sin lugar a dudas, ha sido inspiración política y diplomática para muchos y una personalidad que creo tendencias; tendencia para esos nuevos líderes, jóvenes, con ideas frescas, con carisma y con propuestas que revolucionen su política nacional y la política internacional, como lo es ahora Justin Trudeau y como lo fue entonces Enrique Peña Nieto –todos sabemos qué pasó después con Peña  Nieto.

Crítico, acertado, con humor negro y políticamente incorrecto, el discurso que será conocido como #ObamaOut gracias a las redes digitales, nos permiten contrastarlo con el mandato de Obama, con galardones como el Nobel de la Paz, aciertos como el restablecimiento de relaciones político-diplomático con Cuba, y errores como la tan esperada reforma migratoria, son las anécdotas que tendremos de un presidente que salió de su zona de confort para realizar cosas nuevas e inclusive fuera de la política. Partidario o no de Obama y de sus políticas, será un personaje dentro de la dinámica internacional que será recordado (y extrañado por algunos) para siempre.

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Obama Out | Youtube

La guerra perdida en Oriente

Y hablando de Obama y su política, recuerdo cuando el año pasado líderes de Estados miembros de la OTAN, como David Cameron, Recep Tayyip Erdogan y el mismísimo Obama decían que le estaban ganando la batalla a Daesh (o sea, el Estado Islámico), pero al parecer están muy lejos de la verdad. Ataques constantes por parte de kurdos y terrorismo causado por Daesh en Turquía que cada semana dejan decenas de muertos siguen demostrando la poca capacidad y/o la voluntad de detener a dichas organizaciones debido a los lazos religiosos y culturales que guarda Turquía con los kurdos y con Siria.

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Existe una crisis de terrorismo desde hace ya más de un año que Turquía no quiere ni va a reconocer, porque entonces eso significaría dos cosas: 1) Turquía no tiene la gobernabilidad de Estado que ha prometido a Europa para formar parte de la Unión Europea, y 2) a la OTAN no le conviene reconocer dicha crisis de terrorismo en uno de sus miembros, pues eso detonaría la implicación de uno de sus artículos constitutivos más importantes, el art. 5, a través del cual comenzarían ataques conjuntos no contra Daesh sino contra el gobierno sirio y eso, inevitablemente, causaría una respuesta militar por parte de los aliados estratégicos de Siria, es decir, Rusia. Y como vivimos en un mundo donde las grandes potencias tienen un gran armamento militar para blofear y no para usarlo, esa –tan esperada por algunos- llamada “tercera guerra mundial” no será luchada en Siria, simplemente por cuestión geopolíticas.

El hecho de que no cesen los ataques en Turquía, los cuales llegan desde Siria, representa la poca efectividad que tiene hasta ahora la coalición de Occidente desde que Rusia retirara sus tropas de Siria para frenar a Daesh. La “guerra contra el terrorismo” de Occidente no pinta a tener un final pronto y sí a causar más muertes de gente inocente, a que migrantes sigan varados en el Mediterráneo, a contribuir a la caída de regímenes políticos y a propagar cambios dentro de la dinámica internacional que afectarán a todos sus actores. Esa guerra, desde que comenzó, ya estaba perdida.

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Hoy.

La vida es impredecible. Un día se es una de las personas más felices del mundo, otro día se puede ser de las más miserables.

Hoy, experimenté esa sensación, ese cambio drástico.
Hoy, entendí muchas cosas sobre mí, algunas que ni siquiera sabía que existían.
Hoy, sufrí un cambio emocional digno de ser clasificado como el peor hecatombre que ha sufrido mi ser y, aunque no ha sido el más aparatoso, sin duda es el más profundo y el más dolosoros.
Hoy experimenté una sensación que no deseo ni a mi más acérrimo némesis.
Hoy, contemplé, o más que eso, sufrí en carne propia los estragos de los sentimientos, aquellas sensaciones que pueden hacernos sentir en la cima del mundo, o en el inframundo.
Hoy entendí que, a pesar de todo y de todos, una persona puede significar muchas cosas para mí.
Hoy entendí que tengo frente a mí una oportunidad, una oportunidad que no debo desperdiciar, que debo cuidar y atender para que, si mis sentidos no me fallan, esa oportunidad se convierta en una de las mejores decisiones que haya hecho en mi vida.

Hoy tengo dos opciones: seguir, con todo, ante todo y ante todos, de tu mano; o seguir por mi camino y, en un futuro, arrepentirme de no haber sido lo suficientemente valiente como para tomar el primer camino.

La sabia, sabia vida me dará, como siempre, la respuesta.

24D

El día de la noche de navidad, el día del silencio total en las casas, el día de: “vamos a prepara chocolate caliente para el frío”, el día en que en las calles no hay ni una sola alma (a menos que estés en la capital), el día en que llueve y hace mucho frío sin explicación alguna, el día de: “Apúrate, porque en la noche nos vamos a cenar con tus abuelitos”.

Siempre he pensado que la celebración de la navidad no tiene razón de ser, solo es una lujosa cena donde ves, en muchos casos, a famliares que no ves desde la cena navideña del año pasado, y con los cuales no tienes absolutamente nada de qué hablar, además, el hecho de querer estar con la familia y desearle el bien a todos en esta fecha específica, sin importar quién sea, solo me hace pensar en una palabra: Hipocresía. Hipocresía pura y barata, porque sí, he pasado navidades rodeado de tíos y primos que perfectamente pasarían por desconocidos para mí, he pasado navidades viendo cómo dos hermanos (adultos) que se pelean durante todo el año, estos días son de nuevo los mejores hermanos, para volver a pelear durante todo el próximo año, y así, por los siglos de los siglos.

Lo sé, sueno como un “Grinch” de primera clase, el mejor y mayor de todos, pero no lo soy, o eso creo, simplemente he notado que estas cenas, navideñas, familiares, llenas de amor y buenos deseos, podrían ser hoy, ayer, mañana o cualquier otro día en el año. No necesitamos, y me incluyo, que se acerquen fechas de este tipo para querer pasar tiempo con la familia, esto puede ser cualquier día, en cualquier momento. Esa es la verdadera “magia” de la navidad, tiempo para reflexionar qué hicimos mal, qué hicimos bien, con quiénes lo hicimos, a quiénes les debemos una disculpa, a quiénes deberíamos considerar perdonar, qué cosas podemos mejorar en nosotros y en nuestro entorno y mejorarlas, no desear hacer las cosas, sino verdaderamente hacerlas.

Y, mientras escribo qué deberíamos hacer todos, yo también me doy cuenta de lo que debo hacer, decir o perdonar: hacer las cosas que siempre he querido hacer pero nunca he hecho por pensar en el “qué dirán”; decir absolutamente todo lo que llegue a mi mente, siempre y cuando no esté en el lugar incorrecto para decirlo (ya sé, muy político el asunto); y perdonar, comenzar por perdonarme a mí por lo que no conseguí durante todos estos meses y perdonar a las personas que, de una u otra manera, me hicieron crecer con sus actitudes.

En fin, en esta navidad no les deseo una cena lujosa, ni que Santa les traiga los juguetes que pidan, ni que estén rodeados de familiares con los que lo único que tienen en común es el apellido, les deseo (y es casi una orden) que tomen tiempo para ustedes y que reflexionen todo lo que hicieron, lo que dejaron de hacer y lo que deberían estar haciendo, aprovechar esté parón para, a mí manera de ver las cosas, cumplir el objetivo de la época navideña, hacer crecer a las personas creciendo tú mismo primero. Y así seguir, por los siglos de los siglos.

Diego Peña.

México en la cuerda floja

“La realidad irá enseñando a EE. UU. que no puede imponer su voluntad en la región y que tiene que admitir y compatibilizar con las suyas las visiones del Sur. América Latina, por su parte, madura y más segura de sí misma, podrá ver la inevitable articulación de su economía y su cultura con las del Norte, sin los complejos y temores del pasado.”[1]

A lo largo de la historia, México ha tenido cooperación, liderazgo, roces y hasta guerras con sus vecinos del continente americano y, gracias a su gran -aún no explotada como debería- ubicación geográfica, ha tenido la oportunidad de posicionarse como líder regional en Centroamérica, en Latinoamérica y como potencia media[2] en el continente Americano, para reproducir las relaciones hegemónicas dentro de la región y contribuir al desarrollo del orden internacional impuesto por las grandes potencias y/o las superpotencias.[3]

Sin embargo, y debido a las políticas que ha llevado desde hace más de 15 años,[4] México no ha sabido aprovechar su ubicación geoestratégica entre una superpotencia, como lo es Estados Unidos, y un subcontinente en desarrollo, donde están 3 de los Estados más importantes (económica, política y/o comercialmente) a nivel mundial, como lo son Brasil, Chile y Venezuela, además de tensar relaciones con Estados estratégicos en la región;[5] y en cambio, ahora maniobra en la cuerda floja del “puente de equilibrio” entre ambos actores, tratando de responder, a través de su política exterior, diversas dudas como: ¿Qué soy en el triángulo Estados Unidos-México-América Latina? ¿Soy América del Norte? ¿Soy América Latina? ¿Soy ambos? ¿Soy ninguno? ¿Soy un puente de comunicación entre ambos actores o soy la coyuntura y el punto de poder y equilibrio del triángulo?

En efecto, México está en Norteamérica, está en Latinoamérica, tiene fronteras también con Centroamérica, es el puente de comunicación entre EE. UU. y el subcontinente americano y, además, puede representar el liderazgo regional para buscar ser el punto de equilibro entre todos los actores en el continente. Entonces la pregunta sería: ¿Qué te está pasando, México?

México tiene un papel de gran importancia dentro del equilibro del triángulo Estados Unidos – México – Latinoamérica, pues es el conector (y a veces mediador)[6] y podría ser el punto de referencia para ambos, sin embargo, Estados Unidos ha sido el punto de referencia básico en la política exterior de México hacia América Latina, de forma tal que existe un patrón de relación triangular en el que convergen tres vértices: la relación bilateral México-Estados Unidos, la interacción de Estados Unidos con América Latina, con las cuales  hará todo lo necesario para retenerlas en cuanto repare los errores de su política exterior y ponga en orden su economía,[7]  y los vínculos de México con los Estados de la región,[8] es decir, al México tener a Estados Unidos como punto de referencia, no ha sido capaz de establecer sus propias directrices, con sus propios intereses y con sus propias preocupaciones hacia América Latina como región, y solo ha logrado establecer y negociar esos intereses (algunos meramente comerciales y de inversiones[9], dejando de lado el diálogo político y las políticas sociales) con cierto número de Estados latinoamericanos a través de relaciones bilaterales, dándole menos importancia a la iniciativas regionales como el Mercosur, la Alianza del Pacífico, el Arco del Pacífico Latinoamericano o el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica.[10]

Ha  existido una importante brecha entre el discurso y la realidad en el ámbito de las relaciones de México con América Latina, a diferencia de las relaciones de México con Estados Unidos, y una Doctrina Estrada[11] a como hace referencia Cosío Villegas,[12] no va a revertir la situación. Además, no se puede hablar de una política exterior de México hacia América Latina que haya sido consistente a lo largo de la historia, ya que el nivel de atención a la región ha sido variable dentro de la zona y dentro de la historia.[13]

Respecto a América Latina, los discursos integracionistas de retórica han sido, son y seguirán siendo una constante dentro de los políticas de la región, ya que deben revisarse los defectos de los mecanismo de integración y ser críticos con los objetivos y las maneras de conseguir esos objetivos; los intereses en común, interdependencia económica y política, ventajas para todos los participantes, un núcleo de Estados que impulsen la cooperación y protectores externos son pilares fundamentales para que los mecanismo ya establecidos funcionen de manera más dinámica y abarquen a más Estados.[14]

Conclusiones

Siguiendo el ejemplo de la Unión Europea (y los errores que ha cometido también), América Latina puede buscar una integración, primero, localizando los principales objetivos y preocupaciones en común para todos los Estados (sin EE. UU.); crear interdependencia comercial[15], política y social[16] entre ellos; la creación de un mercado común, o mínimo un libre paso de personas[17] en el territorio; todo liderado por un núcleo de Estados estables, con responsabilidad global, capaces y dispuestos a pagar los costos del liderazgo en la región, como México, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia, Argentina y Uruguay, los cuales son los mayores representantes en el Producto Interno Bruto (PIB)[18] y en el Índice de Desarrollo Humano (IDH).[19]

Además, este proceso necesitaría a un protector externo diferente, así como la misma concepción de Latinoamérica y las relaciones entre sus Estados, sui generis;[20] ya no EE. UU., es el momento para que América Latina utilice los puntos antes planteados y comience a dar forma a un política exterior uniforme como región y aprovechar las relaciones que diversos Estados latinoamericanos (los líderes con responsabilidad global) tienen con actores externos capaz de tener rol de protector, como Rusia o China, así como sus socios comerciales y políticos estratégicos, si es que EE. UU. no apoya al proceso de integración latinoamericano.[21]

México tiene el reto de reconvertirse en un líder con responsabilidad global dentro de la región y tomar la batuta respecto a cooperación con diversos bloques mundiales, sin dejar de lado la cooperación con los países de América Latina y el Caribe, además, debe consolidar su posición como un actor regional relevante, mediante la profundización de los procesos de integración en marcha, así como fomentar una integración regional que le dé certidumbre a  México sobre su política exterior respecto a Latinoamérica,[22] dejando atrás la retórica integracionista y buscar los intereses (o problemas) mutuos de la región, para que sirvan como línea de acción para una -si no imposible, sí muy complicada- integración regional que contenga y que abogue por los verdaderos intereses de la región, ya sean económicos, políticos, comerciales o sociales.

Además, tiene el reto de ser el principal punto de cohesión política con los Estados latinoamericanos con los que ha tenido roces en los últimos 20 años en aras de formalizar las propuestas, continuar las negociaciones y formular una vía de acción bajo un mecanismo supranacional que contenga los puntos ya antes establecidos en este ensayo.


[1] Nueva Sociedad, Fernández G., Espejos y espejismos: las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, julio-agosto 2013,  http://www.nuso.org/upload/articulos/3954_1.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2014.

[2] “Aquellos Estados que debido a su dimensión (territorial, demográfica, económica, político-diplomática o militar) o a su situación geopolítica en una región determinada, presentan la capacidad y la voluntad necesarias para ejercer una cierta influencia en determinadas áreas de las relaciones internacionales.” –Jordi Palou Loverdos; Mediador y consultor nacional e internacional en resolución de conflictos; Master en Mediación y Resolución de Conflictos (Universidad Ramón Llull).

[3] Ramírez K., Las Potencias Medias en la Teoría de las Relaciones Internacionales, Estudios Latinoamericanos, No 4, Año2, Segundo semestre 2010, pp 83-104, http://www.estudioslatinoamericanos.cl/descargas/004_04_potencias_medias.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 15, 2014.

[4] Colegio de México, Macouzet R. & González L., La política y el comercio de México hacia América Latina: 1994-2000, http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/MYD1VA44B9F3STSGBJKM2655UQVSST.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 15, 2014.

[5] Letras Libres, Pellicer O., México y Cuba: un drama en tres actos, http://www.letraslibres.com/revista/convivio/mexico-y-cuba-un-drama-en-tres-actos. Fecha de consulta: Noviembre 14, 2014.

[6] Botana N. et al. (2006). La Brecha entre América Latina y Estados Unidos – Determinantes políticos e institucionales del desarrollo económico. México: Fondo de Cultura Económica.

[7] Nueva Sociedad, Fernández G., Espejos y espejismos: las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, julio-agosto 2013,  http://www.nuso.org/upload/articulos/3954_1.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2014.

[8] Centro de Investigación y Docencia Económica, González G., México ante América Latina: Mirando de reojo a Estados Unidos, http://dominio1.cide.edu/documents/320058/337893/mexicoanteamericalatina.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2014.

[9] Secretaría de Economía, Comunidad de Negocios, Comercio Exterior, Tratados y Acuerdos firmados por México – Acuerdos Internacionales de Inversión, http://www.economia.gob.mx/comunidad-negocios/comercio-exterior/tlc-acuerdos/acuerdos-internacionales-de-inversion. Fecha de consulta: Noviembre 14, 2014.

[10] Secretaría de Economía, Comunidad de Negocios, Comercio Exterior, Tratados y Acuerdos firmados por México – América Latina, http://www.economia.gob.mx/comunidad-negocios/comercio-exterior/tlc-acuerdos/america-latina. Fecha de consulta: Noviembre 15, 2014.

[11] “Una de esas fórmulas mágicas que pretenden resolver los problemas ignorándolos”.

[12] En América Latina, los intereses de México son sobretodo sentimentales, o cuando más, de prestigio, es decir, lo que menos importa en la Realpolitik internacional. – Daniel Cosío Villegas, Vida azarosa de la Doctrina Estrada, en Problemas de América, México, Clío/El Colegio Nacional, 1977, p. 341

[13] Centro de Investigación y Docencia Económica, González G., México ante América Latina: Mirando de reojo a Estados Unidos, http://dominio1.cide.edu/documents/320058/337893/mexicoanteamericalatina.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2014.

[14] Nueva Sociedad, Birle P., K, Muchas voces, ninguna voz, marzo-abril 2008.

[15] CNN Expansión, Luna C., Opción para que México crezca: exportar hacia América Latina, http://www.cnnexpansion.com/economia/2014/11/12/vender-a-america-latina-alternativa-para-que-mexico-crezca. Fecha de consulta: Noviembre 15, 2014.

[16] La Jornada, Durano J., ¿Apertura hacia América Latina?, http://www.jornada.unam.mx/2013/03/24/opinion/022a2pol. Fecha de consulta: Noviembre 16, 2014.

[17] Ibid.

[18] Banco Mundial, Datos – PIB, http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.PP.CD/countries/BB-TT-SV-BS-NI?display=default. Fecha de consulta: Noviembre 17, 2014.

[19] Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Reporte de Desarrollo Humano 2014, http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr14-report-en-1.pdf?bcsi_scan_11a27411b226e6d9=0&bcsi_scan_filename=hdr14-report-en-1.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 17, 2014.

[20] Serbin A., América Latina: ¿un multilateralismo sui-generis?, http://www.academia.edu/1771665/Am%C3%A9rica_Latina_un_multilateralismo_sui-generis. Fecha de consulta: Noviembre 18, 2014.

[21] Banco de Comercio Exterior, Apuntes de Coyuntura, Comercio e inversión entre América Latina y el Pacífico asiático, http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/magazines/127/6/RCE6.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 18, 2014.

[22] Gobierno de la República, Plan Nacional de Desarrollo 2013 – 2018, http://pnd.gob.mx/wp-content/uploads/2013/05/PND.pdf?bcsi_scan_11a27411b226e6d9=0&bcsi_scan_filename=PND.pdf. Fecha de consulta: Noviembre 15, 2014.